Contexo
Puerto Saavedra goza de una hermosa playa de 2,2 km llamada Playa Maule. Me gusta visitarla a menudo desde que vivo en esta ciudad. Es un espacio que te permite apreciar la inmensidad del mar, empaparte de su fuerza y calmar las angustias y tribulaciones en su entorno amable y poderoso.
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| Playa Maule a media tarde, a 200 metros de Cerro Maule el estacionamiento público. | Playa Maule al atardecer, a pocos metros de la barra Sur. |
Y su belleza no radica solo en el cliché del atardecer en el mar, que se cumple a cabalidad y de forma esplendorosa, si no que también la magia inunda con misterio los días nublados.
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| Playa Maule un día nublado, a 500 metros del Cerro Maule abrazando en su extensión a cientos de turistas |
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| Playa Maule en una tarde nublada. La neblina difumina a pocos metros las siluetas de los turistas. |
En Puerto Saavedra la gente sabe que la playa se está yendo. Lo dicen mis vecinos que han vivido aquí cuarenta años y recuerdan hasta dónde llegaba la arena - “…antes había un camino bajo el Cerro Maule de unos 80 metros don Francisco. Ese camino llegaba hasta Boca Budi y se conectaba hasta el Cerro La Mesa…“. Bueno…, que la playa se esté yendo, significa que la línea costera está retrocediendo, y al menos a nivel local, ninguna institución había calculado la tasa de retroceso. La gente lo sabía, la playa, retrocedía, lo que no había era un indicador para la toma de decisiones.
Esa ausencia no es un detalle académico. Sin una cifra, la erosión costera no entra en un instrumento de planificación, no justifica una obra de protección y no compite por presupuesto con problemas que sí están cuantificados. El diagnóstico territorial existía; el dato, no.
Ahora existe: el sector de Playa Maule, frente al área poblada, retrocede 4,36 metros por año. Acumulados sobre cuatro décadas, son unos 174 metros de playa perdidos.
Por qué no estaba medido
En la revisión de antecedentes, encontré tres categorías de información sobre la costa de Saavedra, y ninguna cuantifica el retroceso. Hay estudios geomorfológicos regionales (Peña-Cortés, 2014) que describen la costa de La Araucanía sin entregar tasas de cambio. Ledezma (2020) realizó, en el marco del proyecto FONDECYT 11180500, el primer estudio dedicado a interpretar geológicamente los procesos de remoción en masa en la zona de Puerto Saavedra, incluyendo el primer mapa de susceptibilidad para el sector, aunque acotado a procesos de ladera puntuales sin proyección hacia el retroceso de la línea de costa.
Tampoco hay informes de organismos de emergencia que cuantifiquen el proceso: la intervención institucional se limita a alertas operativas por marejadas.
En el propio Plan de Acción Comunal de Cambio Climático de Saavedra, reconocemos la erosión del borde costero como riesgo comunal, pero en su diseño no se pudo cuantificar las cadenas de impacto por falta de información local de base. Este levantamiento es precisamente esa base.
Cómo se mide una playa desde el espacio
Cuando “vemos” un paisaje, en realidad vemos la luz del sol que ese paisaje refleja. Nuestros ojos son sensores que “captan” la luz que les llega de rebote al chocar, literalmente, con todo lo que alcanza nuestra vista. Y esa luz le da texturas y colores a las cosas con las que interactúa. Luego, nuestro cerebro interpreta esa información de texturas y colores y nos permite discriminar en un paisaje lo que es un árbol, lo que es una piedra, lo que es agua y lo que es suelo. Los satélites hacen lo mismo, pero con unos SUPER OJOS, que les permiten “ver” el calor que emitimos todos los seres vivos e incluso el nivel de clorofila en un predio forestal. Y con esa supervista, los satélites, a kilómetros sobre el suelo pueden discriminar MUCHAS más cosas que nuestros ojos, en todo el espectro electromagnético (bandas electromagnéticas).
El agua y la arena reflejan la luz de forma muy distinta en el infrarrojo de onda corta: el agua absorbe casi toda esa energía y aparece oscura, mientras la arena seca, la refleja. Combinando esa banda con la del verde se obtiene un índice que separa ambas superficies con nitidez, y el límite entre las dos es la línea de costa.
Lo que hace interesante el ejercicio no es medir una vez, sino medir muchas. El archivo satelital abierto de la NASA y el Servicio Geológico de Estados Unidos cubre la costa chilena desde 1986 de forma continua, y Copernicus lo complementa desde 2015 con mayor resolución. Son cuatro décadas de fotografías del mismo lugar, tomadas cada dos semanas, disponibles sin costo.
El levantamiento procesó 2.899 imágenes de cinco misiones satelitales, de las que obtuve 1.457 posiciones válidas de la línea de costa. Cada posición se mide con precisión subpíxel, es decir mejor que el tamaño nominal de la celda de 30 metros, mediante interpolación del índice espectral.
El cambio no se mide sobre la línea completa sino sobre 127 transectos perpendiculares a la costa, espaciados cada 50 metros y con 600 metros de longitud. Para cada transecto se registra la distancia a la que cruza la línea de costa en cada fecha, y de esa serie de distancias contra tiempo sale la tasa de cambio por regresión lineal.
Tres decisiones fueron relevantes. Se trazaron tres líneas base independientes en vez de una continua, excluyendo deliberadamente las dos desembocaduras, porque allí manda la dinámica estuarina y no la erosión oceánica. La longitud de 600 metros se fijó tras comprobar que una configuración más corta truncaba las mediciones justamente en el sector de mayor variación histórica. Y se verificó que el vértice de origen de cada transecto cayera en el continente, condición necesaria para que el signo de la tasa tenga sentido.

El litoral no se comporta igual en todas partes
Este es el resultado que no esperaba, y probablemente el más útil.
| Sector | Transectos | Tasa media | R² | Cambio acumulado |
|---|---|---|---|---|
| Norte de Cerro Maule | 53 | −0,02 m/año | 0,00 | ≈ 0 m |
| Playa Maule | 54 | −4,36 m/año | 0,81 | −174 m |
| Sur de Boca Budi | 20 | −2,14 m/año | 0,53 | −86 m |
De los 127 transectos analizados, 74 presentan erosión significativa, 53 se mantienen sin tendencia neta y ninguno registra avance de la línea de costa.
La diferencia entre el norte y el sur de Cerro Maule es tan marcada que conviene mirarla en detalle. En las dos figuras siguientes cada línea es la costa en un año distinto, con el color indicando el año y la costa rotada a la horizontal para poder comparar.
En Playa Maule el orden cronológico es la firma de un desplazamiento sostenido, y explica el R² de 0,81. Al norte, en cambio, el R² de 0,00 no significa que no pase nada: significa que lo que pasa no tiene dirección. La costa se mueve, pero vuelve.
Cerro Maule opera como divisoria entre dos celdas litorales distintas. El promontorio rocoso interrumpe el transporte de sedimento a lo largo de la costa, y lo que ocurre a un lado no se transmite al otro. Para la gestión esto importa mucho: cualquier obra de protección diseñada para Playa Maule no puede suponer que el sector norte se comporta igual, y tampoco puede ignorar que intervenir un punto de la celda transfiere el problema al resto.
Hay un segundo patrón dentro de Playa Maule. Los ocho transectos de mayor retroceso son consecutivos y están próximos a la desembocadura del río Imperial, con tasas de entre 5,3 y 5,9 metros por año. Esa concentración no es casual, y es el tema de un segundo análisis dedicado a la migración de la desembocadura que publicaré por separado.
Qué dice la proyección, y qué no dice
Extrapolando la tendencia medida hacia adelante, Playa Maule perdería otros 43,6 metros de playa en diez años y 87,1 en veinte. En el escenario desfavorable, que considera el límite superior del rango de retroceso, esas cifras suben a 62 y 123,9 metros.
Conviene ser claro sobre qué es esto. Es una extrapolación de la tendencia medida, no un pronóstico. No incorpora una posible aceleración por ascenso del nivel del mar, no considera cambios en el aporte de sedimento de las desembocaduras vecinas, y no captura el efecto de eventos extremos puntuales que pueden producir retrocesos muy superiores a la tendencia media en pocos días.
Dicho eso, la proyección de Playa Maule es la más confiable de las tres justamente porque su tendencia histórica es la más consistente: un R² alto determina una pendiente bien acotada y, por tanto, un intervalo de proyección estrecho.
Lo que esto cambia institucionalmente
El PACCC comunal contempla en su Medida N°17 la ejecución de obras de drenaje y defensas costeras, con inicio programado para el período 2031–2035. Aplicando la tasa medida, el cálculo es incómodo: el retroceso acumulado alcanzaría unos 22 metros antes de que la medida comience y 39 metros antes de que termine. Es superficie de playa que se pierde de forma irrecuperable durante el período de espera.
Ese cálculo es el argumento técnico para evaluar la reclasificación temporal de la medida desde mediano a corto plazo en el sector de Playa Maule. No es una opinión sobre prioridades presupuestarias: es lo que se deduce de multiplicar una tasa por un plazo.
Hay además dos consideraciones que cualquier diseño de obra debe incorporar. La primera es la transferencia de erosión hacia sectores adyacentes, que ya mencioné. La segunda es que existe una solicitud de Espacio Costero Marino de Pueblos Originarios en tramitación sobre el sector, de 2.138 hectáreas, lo que tiene implicancias sobre los procedimientos de consulta aplicables.
Limitaciones
Los resultados son preliminares en un punto específico: falta aplicar la corrección por nivel de marea. Una línea de costa detectada con marea alta aparece más retraída que la misma costa con marea baja, y esa diferencia se suma como ruido a la serie. La corrección está en ejecución y se espera que modifique las magnitudes sin alterar la dirección ni el orden de magnitud de las tendencias.
Hay además un vacío de cobertura satelital entre 1988 y 1997, por limitaciones históricas de recepción de datos en Sudamérica. Se verificó recalculando las tasas sin el período previo al vacío: la variación es de 0,06 metros por año en el sector crítico, de modo que la tendencia es robusta a ese hueco.
Reproducibilidad
Todo el levantamiento se ejecutó con datos de acceso abierto y herramientas gratuitas. Eso tiene una consecuencia práctica que va más allá de este resultado: el municipio puede actualizar la serie cada año sin depender de consultoría externa, con resolución espacial de 50 metros a lo largo de todo el litoral comunal.
Pasar de no tener ninguna cifra a tener una línea base replicable y actualizable es, probablemente, el resultado más duradero de este trabajo. El número puede discutirse y va a refinarse; el instrumento queda.
El reporte ejecutivo completo, con metodología detallada, control de calidad y apéndice cartográfico, está disponible en la Unidad de Medio Ambiente de la Ilustre Municipalidad de Saavedra. Los códigos de procesamiento y las capas geoespaciales se comparten a solicitud para verificación y replicación.
Referencias
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Martínez, C., Winckler, P., Agredano, R., Esparza, C., Torres, I. y Contreras-López, M. (2022). Coastal erosion in sandy beaches along a tectonically active coast: The Chile study case. Progress in Physical Geography: Earth and Environment, 46(2), 250–271. https://doi.org/10.1177/03091333211057194
Vos, K., Splinter, K. D., Harley, M. D., Simmons, J. A. y Turner, I. L. (2019). CoastSat: A Google Earth Engine-enabled Python toolkit to extract shorelines from publicly available satellite imagery. Environmental Modelling & Software, 122, 104528. https://doi.org/10.1016/j.envsoft.2019.104528


